A veces me sorprende lo idiota que podemos llegar a ser, la de oportunidades que desaprovechamos por miedo, la de cosas que se quedaron en la boca sin encontrar una salida.
Tenemos la costumbre de dejar las puertas abiertas: puertas que deberían estar cerradas. Porque éstas nos impedirán mirar hacia delante. El libro tiene más hojas en blanco, ¿sabéis?. ¡¡Y hay personas a vuestro alrededor que están esperando que les pidáis ayuda cuales plumas de terciopelo a la espera de una mano experta!! ¿Y por qué no nos damos cuenta?, ¿os lo digo? porque seguís pendiente de esa maldita puerta que debería estar ya cerrada.
Olvidad "lo que pudo ser y no fue", ni se os ocurra pensar en el "¿y si lo hubiera hecho de otra manera?", doblad la esquina si queréis, pero pasad la maldita página de una vez por todas.
Esta especialmente para tí, por esos 5 segundos de felicidad de cada noche de los que no estoy nada arrepentida. Para lo que necesites, por favor.