domingo, 3 de diciembre de 2017

Un bar solo y un café vacío

Nuvole Bianche - Ludovico Einaudi 
"ーSolo escribes cosas tristes, pero siempre estás sonriendo.
ー...Las sonrisas se llevan por fuera, las batallas por dentro. Apuesto a que todos vosotros os habéis visto abordados por la melancolía, añoranza, morriña,... llamadlo como queráis, sabéis perfectamente a lo que me refiero. Os asaltaron los recuerdos del último cajón pero salisteis a la calle vestidos con la mejor de vuestras sonrisas. Todo el mundo tiene sus batallas, solo que unos pocos nos gusta acompañarlo con un poco de tinta y papel."
No buscamos ni entristecer ni complacer a nadie.


ーHola, ¿qué desea?ーHola, un café, por favor. Solo.


Tantas y tantas veces haciéndote la valiente, pensando que tenías el mundo entero en la palma de tu mano, que sabías todo lo que necesitabas saber; ni más, ni menos. Pensabas que sabías defenderte de todo o al menos lo intentarías; saldrías del fango con la cabeza alta y mirada fija al frente aunque estuvieras de barro hasta las cejas.


ーAquí tiene. ¿Quiere sacarina?ーNo, gracias, azúcar está bien.


¿Y el valor de dar siempre el primer paso en todo? No aguantabas el más mínimo atisbo de duda, dejaste el "y si..." de los cojones atrás hace mucho, mucho tiempo. O eso creías.
Amabas la transparencia y la opacidad al mismo tiempo, sabías que había lugar para ambas, que cada una tenía su tormenta y su calma. El café nunca había estado tan amargo, te quedaste sin azúcar y sin nadie que te la echase cuando estuvieras despistada. Aquí no solo el bar está vacío por dentro.

Observas al camarero, el cual mira desconsolado a través del cristal a esperas de que alguien se decida a entrar y ver lo acogedor que su pequeño pero íntimo establecimiento es.

No te preocupes -susurras. Quieres consolarlo, decirle que no siempre se puede ser valiente, que a veces el mundo puede escaparse de la palma de la mano pero aún así sabrás todo lo que necesites saber en algún punto. Que del fango se sale, aunque hay días que puede costar un poco más sacudirse el barro, que hay veces que te bloqueas y no das el primer paso pero aprendes a caminar. Sí, es cierto que hay días en los que la opacidad no funciona y dejas que la transparencia se apodere de ti y rompes a llorar desconsolada.

Deja de observar la calle para volver a contemplar su local, aún vacío a excepción de tu mesa.Le miras, le sonríes mientras tus ojos intentan abrazarlo.

«Puede que no entre nadie hoy, pero gradualmente alguien se dará cuenta de todo lo que puedes ofrecer y lo acogedor que puede llegar a ser... Te aseguro que esa persona sabrá valorar tu esfuerzo, como yo lo hice hoy».


ーAdiós, muchas gracias por el café.ーGracias a usted, vuelva pronto.

Sonríes
«Quizá con unas cuantas batallas menos, y un poco más de azúcar en el bolsillo».


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↬María💫