martes, 12 de mayo de 2015

Anoche, sin ir más lejos,...

¿Conocéis la impotencia? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, se conoce «impotencia» como «[…] falta de poder para hacer algo.», pero a mí me gusta más describirla como esa angustiosa y pesarosa (como ella sola) sensación de los cojones que te altera y descoloca –al mismo tiempo– todo por dentro para dejar paso a la ira, el enfado, y, por qué no, a la tristeza.

Puedes experimentar esta sensación en multitud de ocasiones: cuando escuchas comentarios de caries andantes sobre tu persona, cuando ves a un amig@ pasarlo mal por culpa de la influencia de otra persona, o, por qué no, cuando ves que algo puede salir perfectamente bien pero no lo hace. Una vez aparecido dicho sentimiento, te bloqueas, te enfadas contigo mismo y te preguntas qué es lo que estás haciendo mal y qué es lo que podrías hacer para enmendarlo.

Anoche, sin ir más lejos, me di cuenta de que las lágrimas no sabían a tristeza, sino a impotencia. Pasé por todas y cada una de las fases: desconcierto, tristeza, enfado, tristeza (estas últimas tres fases pueden estar intercaladas a la inversa), bloqueo y solución. Desconcierto cuando me di cuenta de que a pesar de todo el cariño, había algo que fallaba; tristeza al no saber cuál era el problema para que aquello no saliera para delante;  enfado porque no entiendes cómo puede llegar a ser tan injusta la situación; tristeza de nuevo al no encontrar solución alguna; bloqueo al no saber cómo reaccionar, qué decir, cómo actuar, cómo querer; y solución, cuando te das cuenta que esa única “solución” a tu problema es peor que el propio problema: tiempo. Poner tierra de por medio (nunca mejor dicho, 692 kilómetros de excusas rancias y promesas de humo) y hacer que el tiempo decida es la peor solución que he recibido. Pero cuando sabes que tristemente es la única, te aferras a la esperanza de que ese «tiempo» tenga fecha de caducidad y todo por lo que has pasado tenga su ansiada recompensa.

¿Y conocéis la impotencia de ver a dos personas cuyos sentimientos son totalmente recíprocos pero a pesar de ello no pueden llegar a ningún puerto debido a una distancia abismal? Esta impotencia quizá la conozca un poco más. Anoche, sin ir más lejos, me di cuenta de que las lágrimas…


 «Un poco más que ayer, un poco menos que mañana»