miércoles, 19 de marzo de 2014

Noches confidentes

"Un día conoces a alguien y te gustaría, de repente, desconocer a las demás personas. Centrarte solo en él. Hacerle el centro gravitatorio de tu mente. Conoces a alguien que tiene una de esas sonrisas que se quedan a dormir todas las noches, y entonces ya no pasas frío. Porque este insomnio tiene nombre y apellidos. Pasea a tu lado, flota contigo, te suspende a dos metros sobre el suelo, te dice 'hola' y silencia el tráfico. Alguna vez conoces a alguien que te da ganas de ordenar tu vida y hacer reformas. Así que preparas tu mirada más bonita y te compras ropa nueva. Eres más feliz a todas horas, como si también drogase esperar su llamada. Y esperas que se acuerde de llegar en algún momento de tu vida. Porque hay personas por las que perderías todos los trenes con tal de quedarte un poco más. Y no creo que necesitemos pensar en otra cosa para seguir, aunque se nos ocurran miles de razones para quedarnos". 

Una de la madrugada. Podría estar al borde de caer en los brazos de Morfeo, pero una noche más, prefiero soñar con rendirme ante los tuyos. Una noche más soñando con una respuesta que parece no llegar nunca. Una noche más en manos de la melancolía, esa que tantas veces aparece y se queda conmigo hasta altas horas de la madrugada, haciendo que recuerde como eran tus besos, tus caricias, la manera que tenías de llamarme, tu forma de reír hasta que te miraba con carita de pena implorando que parases. Ahora imploro que continúes, y que no pares nunca.

Estoy bien. Al menos mejor de lo que pensaba. Creo que no es buena idea dedicarle el cien por cien de mis pensamientos a una sola persona, con ello no conseguiré nada. No conseguiré nada más que ahondar en la herida abierta un par de semanas atrás. Todo esto no quiere decir que me vaya a olvidar, simplemente no soy lo suficientemente masoquista como para quererme tan poco y seguir dándole vueltas a algo cuya respuesta no está en mis manos.

Las noches siguen siendo mi debilidad, la melancolía su compañera, y ambas mi confidente. "Sonrisa, constancia y valor harán imperio". Valor para afrontar toda la mierda que está por venir, constancia será el agua que avive la maldita esperanza, sonrisa constante -valga la redundancia-, nunca pequé de ser una persona triste. ¿Imperio? Ya no recuerdo de qué imperio o paraíso era tu boca la entrada. Pero me sigo quedando con los recuerdos nocturnos que aparecen de la mano de la añoranza y la melancolía. Porque, como ya he dicho antes, las noches siguen velando por mí, siguen siendo mi más preciado y sincero confidente. 




jueves, 13 de marzo de 2014

Otra noche más

"Ya estábamos lejos. Lejos, que se dice pronto y es una palabra tan corta. Y no podíamos evitar esa inercia de querer acercarnos, porque la soledad es una cuesta. Pero estaremos más noches así: pensando cómo serían nuestras vidas si tú y yo fuésemos nosotros, y no dos islas desiertas. Dos continentes sin descubrir. Dos selvas vírgenes, en las que nadie se quedó a vivir nunca. Pero vuelve a hacer frío y no eres tú, aunque parezca que esta necesidad de entrar en calor solo hable de ti. Ya estamos muy lejos, y empiezo a pensar que la distancia que hay entre los dos, también nos está alejando de nosotros mismos. Porque no queremos seguir en una vida con cama individual y sin espacio en el armario para decir 'te quiero'. Así que retraso otro día más la mudanza a tu boca. No me decido a saltar sin paracaídas a tus brazos, que de no cogerme, me condenarán a una caída catastrófica. De esas que duran lo que tardan en caducar los sentimientos por alguien. Pero, mientras tanto, asómate a la ventana, te he dedicado todas las estrellas que he podido contar desde aquí. Otra noche más."

Esta entrada no es más que meros tormentos personales escritos en un rincón aún más personal. Palabras y pensamientos que revolotean en mi cabeza desde que los primeros rayos de sol se asoman tímidamente por mi ventana, hasta que despido a las estrellas otra noche más. Cuando das forma a todo aquello en lo que piensas (ya sea en forma de palabra escrita o pronunciada) todo tiene más sentido. Tanto que a veces da miedo. Y eso es lo que tengo: miedo. Miedo a caer desde lo más alto al suelo, sin cuerda y sin brazos a los que agarrarme. Miedo a que las caídas se conviertan en rutina, y el esfuerzo de levantarme en costumbre. ¿Para que no ocurra eso? cambiar. Tengo que cambiar muy a mi pesar, muy al pesar de todas aquellas personas que me conocen y me admiran tal y como soy. 

Ojala te pares 5 minutos a leer esto. Y no solo a leerlo, poco a poco me vas conociendo, y sabes que estas líneas no son simples garabatos sin sentido. Lo sabes. Sabes a lo que me refiero. Entiéndelo y sabrás que la única culpable de los dos soy yo. Menos de un mes y esto es lo que escribo. Tonterías. TONTERÍAS de Marie melancólica. Me estoy conteniendo más de lo que pensaba. Alguien pidió tiempo y yo me lo estoy saltando. Perdóname. ¿Querías conocer mis contras? Aquí tienes algunos de ellos: cría melancólica, impertinente y miedica. Melancólica por estos renglones pastelosos cuyo destinatario tiene tu nombre y apellidos; impertinente por no tener la fuerza de mantenerme al margen y darte lo que me pedías; y miedica por estar muerta de miedo porque mis peores pensamientos tomen forma, miedo a perderte sin siquiera haberte tenido. Pero... "mientras tanto, asómate a la ventana, te sigo dedicando todas las estrellas que he podido contar desde aquí, otra noche más". 


"Conoces a alguien que tiene una de esas sonrisas que se quedan a dormir todas las noches, y entonces ya no pasas frío. Porque este insomnio tiene nombre y apellidos."





martes, 11 de marzo de 2014

Mañanas contradictorias

Mañana del 11 de Marzo de 2014. Mañana soleada, alegre por la llegada del buen tiempo tan ansiado después de estos últimos meses de frío y pesadumbre. Se agradece salir a la calle y que el sol sea testigo de cada uno de tus rincones, que la brisa visite delicadamente tu cabello alborotado y los transeúntes, desconocidos o familiares, saluden a los árboles con la comisura ligera y agradecidamente curvada.  Es un buen día.

Mañana del 11 de Marzo de 2004. Parece mentira que hayan transcurrido 10 años ya de aquella fatídica mañana, la cual muy a mi pesar, la recuerdo con asombroso detalle. No era una mañana soleada, más bien gris, como si los Theoi Meteoroi, gobernados todos ellos por Zeus y Hera supieran que aquella mañana traería algo más que viento y lluvia. Puedo decir con total seguridad que aquella, fue la peor mañana de toda mi vida, recuerdo la incertidumbre, los nervios y sollozos asfixiando mi garganta, las prisas, las dudas, la angustia,… todo. Lo hechos ocurridos esa mañana de puertas para dentro de mi casa, me los quedo para mí. Pero también se, que no puedo comparar la angustia y pesadumbre de mi mañana, a la mañana de otras 192 familias. Su pesar no es comparable al mío: el mío apareció a las 7:39 de la mañana y desapareció exactamente a las 14.05 del mediodía, pero el de esas 192 familias (más allegados a heridos), empezó a las 7:39 y hay quien la sigue albergando.

Con estas palabras no quiero sino dedicarle unos minutos a todas aquellas personas que tuvieron que vivir y presenciar tal ataque a la sociedad de este país. Y denunciar, de una forma u otra, el que mientras ciudadanos de a pie hacían cola para donar sangre a aquellos que lo necesitaban, ‘nuestros’ políticos se echaban los cadáveres de unos a otros. Es increíblemente abominable el que en vez de estar pendientes desde el momento CERO de aquella fatídica mañana al pueblo al cual le deben TODO, presten más atención a su imagen personal o a la de su partido.

Nunca aprenderemos. Llegará el día en el que el pueblo se de cuenta del poder que tiene y deje de ver a sus gobernantes como líderes de masas, y los vean más como lo que son; manipuladores del lenguaje que usan los votos de su pueblo para llegar al poder que tanto ansiaban y hacer los que les venga en gana sin darse cuenta de que si están donde están, es única y completamente por nosotros, se deben a nosotros, no hay más.
 
Toda la fuerza y el ánimo para aquellas familias manchadas y salpicadas por uno de los atentados más funesto a la humanidad que el mundo ha conocido.