"Un día conoces a alguien y te gustaría, de repente, desconocer a las demás personas. Centrarte solo en él. Hacerle el centro gravitatorio de tu mente. Conoces a alguien que tiene una de esas sonrisas que se quedan a dormir todas las noches, y entonces ya no pasas frío. Porque este insomnio tiene nombre y apellidos. Pasea a tu lado, flota contigo, te suspende a dos metros sobre el suelo, te dice 'hola' y silencia el tráfico. Alguna vez conoces a alguien que te da ganas de ordenar tu vida y hacer reformas. Así que preparas tu mirada más bonita y te compras ropa nueva. Eres más feliz a todas horas, como si también drogase esperar su llamada. Y esperas que se acuerde de llegar en algún momento de tu vida. Porque hay personas por las que perderías todos los trenes con tal de quedarte un poco más. Y no creo que necesitemos pensar en otra cosa para seguir, aunque se nos ocurran miles de razones para quedarnos".
Una de la madrugada. Podría estar al borde de caer en los brazos de Morfeo, pero una noche más, prefiero soñar con rendirme ante los tuyos. Una noche más soñando con una respuesta que parece no llegar nunca. Una noche más en manos de la melancolía, esa que tantas veces aparece y se queda conmigo hasta altas horas de la madrugada, haciendo que recuerde como eran tus besos, tus caricias, la manera que tenías de llamarme, tu forma de reír hasta que te miraba con carita de pena implorando que parases. Ahora imploro que continúes, y que no pares nunca.
Estoy bien. Al menos mejor de lo que pensaba. Creo que no es buena idea dedicarle el cien por cien de mis pensamientos a una sola persona, con ello no conseguiré nada. No conseguiré nada más que ahondar en la herida abierta un par de semanas atrás. Todo esto no quiere decir que me vaya a olvidar, simplemente no soy lo suficientemente masoquista como para quererme tan poco y seguir dándole vueltas a algo cuya respuesta no está en mis manos.
Las noches siguen siendo mi debilidad, la melancolía su compañera, y ambas mi confidente. "Sonrisa, constancia y valor harán imperio". Valor para afrontar toda la mierda que está por venir, constancia será el agua que avive la maldita esperanza, sonrisa constante -valga la redundancia-, nunca pequé de ser una persona triste. ¿Imperio? Ya no recuerdo de qué imperio o paraíso era tu boca la entrada. Pero me sigo quedando con los recuerdos nocturnos que aparecen de la mano de la añoranza y la melancolía. Porque, como ya he dicho antes, las noches siguen velando por mí, siguen siendo mi más preciado y sincero confidente.
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