jueves, 13 de marzo de 2014

Otra noche más

"Ya estábamos lejos. Lejos, que se dice pronto y es una palabra tan corta. Y no podíamos evitar esa inercia de querer acercarnos, porque la soledad es una cuesta. Pero estaremos más noches así: pensando cómo serían nuestras vidas si tú y yo fuésemos nosotros, y no dos islas desiertas. Dos continentes sin descubrir. Dos selvas vírgenes, en las que nadie se quedó a vivir nunca. Pero vuelve a hacer frío y no eres tú, aunque parezca que esta necesidad de entrar en calor solo hable de ti. Ya estamos muy lejos, y empiezo a pensar que la distancia que hay entre los dos, también nos está alejando de nosotros mismos. Porque no queremos seguir en una vida con cama individual y sin espacio en el armario para decir 'te quiero'. Así que retraso otro día más la mudanza a tu boca. No me decido a saltar sin paracaídas a tus brazos, que de no cogerme, me condenarán a una caída catastrófica. De esas que duran lo que tardan en caducar los sentimientos por alguien. Pero, mientras tanto, asómate a la ventana, te he dedicado todas las estrellas que he podido contar desde aquí. Otra noche más."

Esta entrada no es más que meros tormentos personales escritos en un rincón aún más personal. Palabras y pensamientos que revolotean en mi cabeza desde que los primeros rayos de sol se asoman tímidamente por mi ventana, hasta que despido a las estrellas otra noche más. Cuando das forma a todo aquello en lo que piensas (ya sea en forma de palabra escrita o pronunciada) todo tiene más sentido. Tanto que a veces da miedo. Y eso es lo que tengo: miedo. Miedo a caer desde lo más alto al suelo, sin cuerda y sin brazos a los que agarrarme. Miedo a que las caídas se conviertan en rutina, y el esfuerzo de levantarme en costumbre. ¿Para que no ocurra eso? cambiar. Tengo que cambiar muy a mi pesar, muy al pesar de todas aquellas personas que me conocen y me admiran tal y como soy. 

Ojala te pares 5 minutos a leer esto. Y no solo a leerlo, poco a poco me vas conociendo, y sabes que estas líneas no son simples garabatos sin sentido. Lo sabes. Sabes a lo que me refiero. Entiéndelo y sabrás que la única culpable de los dos soy yo. Menos de un mes y esto es lo que escribo. Tonterías. TONTERÍAS de Marie melancólica. Me estoy conteniendo más de lo que pensaba. Alguien pidió tiempo y yo me lo estoy saltando. Perdóname. ¿Querías conocer mis contras? Aquí tienes algunos de ellos: cría melancólica, impertinente y miedica. Melancólica por estos renglones pastelosos cuyo destinatario tiene tu nombre y apellidos; impertinente por no tener la fuerza de mantenerme al margen y darte lo que me pedías; y miedica por estar muerta de miedo porque mis peores pensamientos tomen forma, miedo a perderte sin siquiera haberte tenido. Pero... "mientras tanto, asómate a la ventana, te sigo dedicando todas las estrellas que he podido contar desde aquí, otra noche más". 


"Conoces a alguien que tiene una de esas sonrisas que se quedan a dormir todas las noches, y entonces ya no pasas frío. Porque este insomnio tiene nombre y apellidos."





No hay comentarios:

Publicar un comentario