¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser?
Intento bailar
bajo las sonrisas o, en su defecto, sonreír bajo la lluvia. Cualquiera de las
dos opciones es tan válida como seguir avanzando. Debo recordar en qué escalón
de mi olvido estoy porque no quiero volver a tropezar con tu mirada y darme de
bruces contra los recuerdos de tus besos. Si tengo noches así es porque,
gracias al Karma, los días los paso con alguien que intenta robarme abril. Pero
si se queda en la primera quincena, y no se quiere volver a quedar a dormir las
demás noches, espero que no sea porque me sigo acordando de qué paraíso era tu
boca la entrada.
El corazón... es un alumno limitado que nunca aprende.
Era una alumna
ejemplar. Era alguien ignorante. ¡Bendita ignorancia la mía! Solo te conocía
por películas teñidas de estribillos pegadizos, colores de amor y sonrisas
pastel. Ahora que he probado el amargor del suspenso, me cuesta centrarme en
nuevas asignaturas. Ya tengo otra más para septiembre…
El corazón… siempre la misma asignatura para septiembre.