¿Por qué lo dices?, ¿porque crees que me conoces o porque sabes que me
conoces? Porque sintiéndolo en el alma, dudo mucho que sepas que mi sabor
favorito es el de yogur, que muchas de mis ciudades favoritas se encuentran en
los libros de arte, que me gusta mi pelo alborotado y los ojos negros cuando me
acabo de levantar, tomar helado en invierno, y que los días de mucho calor me
tiren a una fuente, que odio las películas leeeeentas de ver pero que me
encantan las partes de amor en las novelas.
Aunque tú eso no lo sepas.
Seguramente tampoco tengas ni idea de que odio la gente prepotente, cerrada
de mente y sin sentido del humor. Que tampoco tengo mucho cariño a las caries
andantes que van divagando sobre ti solamente conociendo tu nombre y apellidos.
Que no me gusta el morado para vestir y soy mucho más de salado que de dulce.
Tampoco supondrás que me encanta leer y que prefiero los pubs a las discotecas.
Aunque tú eso no lo sepas.
¿Y si te digo que me gusta el fútbol? Que soy seguidora del Real Madrid
desde que tengo uso de razón, defensora de la sanidad y escuela pública, que no
concibo la vida sin música y que mi película favorita de Disney es "Peter Pan".
Que soy una persona soñadora, cabezota, algo rencorosa, muy pasional y sí, un poco
ignorante.
Aunque tú eso no lo sepas.
Ni por asomo sabes que me gusta vestir con lo que más cómoda esté y mejor
me vea sin importarme lo más mínimo la moda, que mi lunar favorito de mi cuerpo
está debajo de mis labios y que odio enérgicamente la cebolla en el arroz.
Porque ni de lejos sabes que sueño todas las noches lo que yo quiera soñar, y
que antes de dormirme me propongo durante un segundo pensar en otra cosa que no
seas tú y ¡dios! qué segundo más malo.
Aunque tú eso no lo sepas.
Vuelves a no saber que me encanta escuchar canciones una y otra vez, hasta
que me las sepa de memoria y hasta que las aborrezca. Y es que no te das
cuenta, de que puedo decir muchas cosas, que soy de boquilla pero luego me
cuesta dar el paso para estar más cerca de tus labios, que me da pavor cuando
empiezo a sentir cosas otra vez. No tienes ni idea de que no te quito ojo, que
me preocupo si te veo mal, que me pongo contenta si me sonríes, y que cuando
hablo contigo me pongo enferma, sudo frío y el pulso se me va como loco a
cien...
Y es que, no me conoces, pero eres la única persona del mundo que más me conoce y
la única que quiero que me conozca…
Aunque tú eso no lo sepas.

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