Hay diversas
historias sobre el número 13, ya sean maldiciones, rumores, películas de
terror, cuentos tétricos,… «el de la mala suerte». Pues he de admitir que siempre
sentí debilidad por esa pareja, siempre me gustó nadar contracorriente.
Qué coincidencia
la mía, hoy hacen 13 días desde que a Morfeo le cuesta pasar a visitarme, desde
que las noches no se me hacen tan apetecibles, desde que el café me gusta un
poco más amargo y el cielo me parece algo más lúgubre. Quizás no sea la mejor
manera de empezar noviembre, ni cualquier otro mes, pero se me antoja algo
difícil hacerlo sin tu ayuda y hoy me han planteado la pregunta estrella. Ese
tipo de pregunta que tu cabeza no sabe qué contestar, pero tu corazón lo tiene
claro. Ese tipo de pregunta difícil incluso de planteártela. Ese tipo de
pregunta que realmente no te gustaría responder…:
-¿Volverías?-
Sí. Cuando dices
algo que piensas en voz alta todo se vuelve más real. El saber que a pesar de
todo lo malo, volverías… es difícil, y masoquista.
No. Quererte un
poco a ti mismo nunca viene mal. Tener conciencia de que el dolor no se queda
para siempre, que es algo pasajero… es difícil, pero realista.
Nunca pensé que
un 13 me haría tanto daño, pero… a quién quiero engañar, qué más dará la cifra,
lo que duele es que no estamos. Y te quiero, por muy difícil y masoquista que
sea… no deja de ser la realidad.
"Fue maravillosa aquella forma de matar la tristeza"

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