lunes, 20 de octubre de 2014

Gracias

Una noche más en mi rincón personal. Pero esta vez no serán buenas nuevas, ni buenos días, ni noches, ni palabras rosa pastel lo que aparecerá aquí, y yo siempre he sido una fanática y fiel seguidora de los dramas. Pero nunca me imaginé que dolería tanto, y es que dicen que cuanto más alto subas, más grande será la caída.


Estaba pletórica, entusiasmada, enamorada; feliz. Creía que era intocable (emocionalmente hablando) y que lo iba a seguir siendo durante mucho tiempo. 
Sorpresas, planes; sueños. Tenía tantas cosas pendientes concentradas en un nombre y apellidos y tantísimo tiempo por delante que me olvidé de los números del calendario y del tic-tac del reloj del salón.


Murphy me ha dado unas palmaditas en la espalda y me ha hecho recordar que todo tiene su punto débil, y ha sido entonces cuando todo ha empezado a tambalearse. Todo se ha desplomado, desecho y roto; mi caída ha sido estrepitosamente dolorosa y es mi corazón el que está escribiendo desde el primer renglón de este rinconcito hasta el último punto y final, y es que tengo una fina y salada tela en los ojos desde hace dos horas que me impiden distinguir las palabras y que me acompañará durante bastante tiempo. Pero si algo tengo claro y nítido como el agua que empapa mis mejillas es que «nunca deseé tanto que nadie me encontrase», y por ello no puedo nada más que desearte lo mejor para ti, que la vida te sonría lo mismo que tú me has hecho sonreír a mí. Gracias por tanto en tan poco tiempo. No puedo arrepentirme de nada, porque nada me hará olvidar estos últimos meses. Así que espero que te enamores de la forma de escribir de otra persona que no te quiera menos porque sea lunes, yo nunca dejé de hacerlo.

Te quiero, mor. 





1 comentario:

  1. Oh my god! Se ha trasladado la fina y salada capa de tus ojos a los míos...
    Enamorarse es maravilloso, mientras dura. Sensaciones que hay que experimentar y que te hacen volar a un mundo paralelo donde no existe más que un nombre y apellidos. Fracasos que hay que asumir.
    Yo lo único que deseo es que recuerdes siempre que el único nombre y apellidos en que concentrarse, son los TUYOS.
    Se te quiere, Kioto.

    ResponderEliminar