jueves, 2 de octubre de 2014

Sigo teniendo los ojos llenos de ganas de verte


Las hojas de papel te conocen cada noche más. Las sábanas también lo hacen, o llevan haciéndolo desde que agua salada las empapaba hasta que me quedaba dormida. Cada noche me gusta imaginar que en cualquier momento apareces por la puerta con la mejor de tus sonrisas y los brazos abiertos. Corro allí donde siempre he tenido refugio y  todas las lágrimas que mis sábanas han retenido, me las devuelven y escapan sin previo aviso alguno, como un boomerang. Pero no te dejes engañar, no es tristeza lo que muestran, sino alivio.



También me gusta fantasear con nuestros viajes. ¿Roma? Piénsalo. Que sus calles sean testigos de todo esto. Esas calles llenas de historia, arte y pasión. Quedarnos mirando durante horas la Fontana Di Trevi, la plaza de San Pedro, el Coliseo, el foro romano y el Palatino, desde el barrio del Trastévere hasta la Piazza Navona, pasando por el templo del Gesú, la plaza Venezia, el mercado de Trajano… ¡siempre que sea contigo!


 Cierra los ojos. Ábrelos despacio y dime qué ves. Porque lo único que puedo ver yo son ganas. Sigo teniendo los ojos llenos de ganas de verte. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario