Buenas tardes.
He de admitir que siempre me ha llamado la atención la política, pero
curiosamente, cada vez que abro la boca para referirme a ella, se me llena de excrementos
colganderos y malolientes (elegante, ¿verdad?). Antes de meterme en la idea o
cuestión principal, veamos la definición de ‘política’.
La política (del latín politicus y ésta del griego antiguo πολιτικός 'civil, relativo al ordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano') es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por mujeres y hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común. Ciencia que se encarga del estudio del poder público o del Estado. Algunos autores presentan al uso legítimo de la fuerza como la característica principal de la política. Siguiendo con esta definición, la política es el ejercicio del poder que busca un fin trascendente. Ésta promueve la participación ciudadana ya que posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común. (Wikipedia, la enciclopedia libre. Última modificación: 23 de enero de 2015).
¿Sorprendidos? Yo también, no aparece
nada de “corrupción” y “mentiras”, pero tengamos algo muy claro: el término
política lo han ensuciado los de arriba con sus actos y sus desplantes a la
democracia. Es un tema que puede gustar más o menos, pero señores, un poco de ‘culturilla
general’, que el saber no ocupa lugar alguno. Así pues, veo necesario que leáis
la definición y prestéis atención a las palabras resaltadas en negrita (que
parece que están desapareciendo de más de un borrador político).
¿Que de qué voy a hablar explícitamente?
PODEMOS.
¿Por qué?… Porque quiero, ¿quién no lo
hace?
Bien, en primer lugar, dejar claro que
NO HAY NINGÚN PARTIDO POLÍTICO QUE ME REPRESENTE AL 100%, no sé a quién votaré
en las próximas elecciones (si es que lo hago, tampoco es algo que le deba
importar a nadie), aunque tengo muy claro a quién NO voy a regalarle el voto. Y
veo necesario aclararlo para que después de leer este ‘post’, no haya nadie que
me relacione ni con éste, ni con ningún otro partido. Me gusta la política, me
gusta hablar de ella, pero es necesario documentarse sobre un tema para juzgar
deliberadamente (que criticar sabemos todos).
En segundo lugar y metiéndonos ya en el ‘meollo’
de la situación. Me parece, absolutamente desorbitado el aluvión de críticas
que le están llegando a este partido. Me pregunto dónde estabais aquellos
ciudadanos no conformistas, con vuestras críticas hiper constructivas estos
últimos… qué os voy a decir, ¿20 años? Sí, pasando por las legislaturas de los
señores Aznar, Zapatero y Rajoy (actual presidente, tristemente). Con esto no
quiero decir que no se critique al partido “del coletas”, sino que parece que
se está desviando bastante la atención a los que realmente han tenido la
oportunidad de hacer algo por y para los ciudadanos que los han llevado hasta
la cima; los que pudieron prometer, prometieron, pero no cumplieron. Es una
nueva alternativa, puede gustar más o menos (ahí no me meto, cada uno con sus
ideologías), ¡y claro que puedes criticarlos! la ‘casta’ política siempre ha
sido un blanco bastante rentable, tampoco hace falta preguntarnos por qué…
Y ahora, centrándome en el título de esta
entrada: “Don Pantuflo”. Don Pantuflo fue el apelativo que le impuso Pablo
Iglesias (líder de Podemos) a Eduardo Inda (director del diario El Mundo) en La
Sexta Noche. Antes de que me impongáis adjetivos tales como “hipócrita”, “anti-sistema”,
“roja, de mierda”, etc. SÍ. Fue una falta de respeto por parte de Iglesias, no
lo voy a negar, ni voy a poner alfombra roja y tirar flores cada vez que habla
en alguna tertulia de la televisión (me reitero, no hay ningún partido político
que me represente al 100%). Vale, ahora hablemos de faltas de respeto. ¿Sólo caricaturizar
a un señor (que para mí es lo más odioso del mundo, siendo honestos) es una falta
de respeto? Desde hace ya mucho tiempo he ampliado el cerco de ‘faltas de
respeto’. Difamar, acusar, engañar, robar, tergiversar,… ¿no son faltas de
respeto, también? Es lo que llevan haciendo los de las pagas vitalicias,
sobrecitos, dinero en B, tramas varias, recortes en sanidad y educación
pública, etc., ESO son faltas de respeto que llevan haciendo desde hace mucho,
mucho tiempo. Jugar con la palabra, engañar a la gente que te ha ayudado a
alcanzar la cima para que luego los anules y juegues a ser Dios con el dinero
de todos, imponiendo leyes retrógradas en pleno siglo XXI sin consensuarlas si
quiera… pues no, no se me antoja muy respetuoso.
Solo he dado mi opinión, estaréis de
acuerdo o no, es totalmente discutible y respetable. Pero no os olvidéis de
gracias a quienes estamos como estamos.
Y porque, sinceramente, si me hubiera
tenido que dirigir a Inda, Don Pantuflo es lo más elegante que se me hubiera
ocurrido.
P.D.: Y para finiquitar esta entrada, os dejo una chirigota gaditana de hace un par de años sobre la "Educación pública".
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