domingo, 14 de septiembre de 2014

Esta noche olvidé encontrarme

Esta noche olvidé encontrarme y se me quitaron las ganas de seguir buscando. Como el loco deja de buscar la evidencia y se rinde ante la locura, como el soñador ante Morfeo, el enamorado ante la rutina o el creyente ante la verdad.

¿Se puede perder tantísimo el rumbo? Ya lo creo que sí. Pararse frente al espejo, preguntar a la desconocida que te sostiene la mirada justo enfrente, seria e incrédula… ¿quién coño eres? Porque dudo que seas aquella niña sin preocupaciones, ignorante que buscaba ser un poco más feliz al día siguiente. Pero tampoco creo que seas esa mujer estresada, aburrida y preocupada por no defraudar a los demás y no molestar demasiado a los vecinos del tercero. ¿Algo intermedio? ¡No lo sé! Y no quiero saberlo. No quiero ser como aquella flor medio marchita a merced de la dureza del próximo vendaval, pero tampoco quiero ser quien la despoje.

Dejadme. No quiero que nadie espere nada de mí. Ni yo sé  qué cojones esperar de mí misma. Demasiado desafío, no puedo ser tan fuerte. Silencio. Más silencio. Esta noche no sé quién soy. Pregunté a la chica del espejo y tampoco supo qué decirme. Las estrellas se quedaron calladas y la noche enmudeció.

El melancólico seguirá rindiéndose ante Morfeo, el enamorado ante la rutina, el creyente ante la verdad y yo ante la locura.


Porque esta noche olvidé encontrarme y se me quitaron las ganas de seguir luchando buscando. 



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